Viajando a Turquía con ‘Diseños por el mundo’

¿Nunca habéis soñado con hacer la maleta sin destino fijo, ir al aeropuerto y coger el vuelo inmediato más barato que podáis encontrar? Eso es lo que me pasó a mí hará ya un poco más de dos años. Estaba en un momento de mi vida en el que necesitaba cambiar de aires, hacer alguna locura, y se me ocurrió esa. Así que me preparé una mochila con un poco de todo, por si hacía mucho frío, por si hacía mucho calor y al aeropuerto que me fui. Quiso la suerte que el vuelo más barato que encontrara fuera para Estambul (Turquía), donde además tenía una amiga de Erasmus, así que compré el billete y allí que me senté a esperar a que saliera el vuelo =D

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Mientras esperaba a que saliera el vuelo aproveché para contactar con mi amiga por tema de alojamiento y, de paso, investigar un poco sobre el lugar donde iba, qué valía la pena visitar, qué podía dejar pasar… En unas horas había encontrado un destino donde ir, un destino donde no había estado nunca y en el que se abrían miles de posibilidades. ¿Cómo podía aprovechar esos días? ¿Qué sabía sobre Turquía? Tenía pocas horas para ponerme al día, pero estaba lista para la aventura. 

Fueron 4 días los que pasé allí, 4 días como un mes, muy intensos. El primer día después de mi llegada lo dediqué a callejear por Estambul. Me enamoré de los bazares, de sus colores, de sus olores y pasé horas y horas perdidas entre sus calles estrechas sin poder dejar de hacer fotos. Esta es una de las cosas que más me gusta de viajar, dejarte llevar y perderte entre la gente, caminar sin rumbo fijo ni dirección, simplemente dejarte llevar por aquello que te va llamando la atención. Y el bazar es un sitio perfecto para practicar esto.

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Y, callejeando, callejeando, ¿adivináis con qué me encontré? Efectivamente, con la Basílica de Santa Sofía (en griego: ‘Santa Sabiduría’). Se trata de uno de esos lugares con historia, con mucha historia, ya que, construida en el 360 d. C. ha aguantado hasta nuestros días pasando de basílica patriarcal ortodoxa a catedral católica latina (entre 1200 y 1260), mezquita tras la conquista de Constantinopla en 1453 y, por último, desde el s. XX, a museo. Te sientes tan pequeña e insignificante cuando estás ante un lugar como este. Aquí tenéis algunas de las fotos que hice.

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Otro de los imprescindibles de Estambul es la Mezquita Azul, justo enfrente de la basílica de Santa Sofía, y tan impresionante como la primera. Sigues sintiéndote muy pequeña caminando por su patio interior bajo los 6 alminares desde donde todos los días se llama a la oración 5 veces diarias.

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Yo no soy creyente, pero no sé qué me ocurre con estos lugares que me llenan de paz. Acabé el día de la mejor manera posible, llena de paz y tranquilidad (hasta ahora la aventura estaba saliendo redonda), y disfrutando del atardecer con un buen té al alcance de la mano. ¿Se puede pedir más?

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Antes de volver a casa, quedaba otro lugar que imprescindible para mí: Cappadocia, a 750 km de donde estábamos. Es esta una región de Turquía con un paisaje impresionante difícil de encontrar en otro lugar: arquitecturas rocosas naturales, chimeneas naturales, hoteles excavados en la roca, excursiones en globo… Me quedaban 3 días más antes de volver a España, así que decidimos sacarnos unos billetes de bus para viajar de noche y así aprovechar el día. La paliza del viaje mereció completamente la pena. O si no, podéis comprobadlo en las fotos.

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Y otra vez, en Capadoccia viví otro atardecer para recordar.

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Como podéis ver la aventura valió la pena =D

Y de esta manera finaliza mi aporte al primer ‘Diseños por el mundo’ del año. He tenido que hacerlo en poco tiempo porque descubrí tarde esta gran iniciativa, pero espero que os haya gustado.

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Ahora llegó el momento de las confesiones, nunca he estado en Turquía. Ni tampoco he cogido la maleta, ido al aeropuerto y cogido el primer vuelo que saliera sin importar el destino. Bueno, algo parecido hice una vez rumbo Londres, pero porque me equivoqué de día y perdí el vuelo, y me daba tanta vergüenza tener que volver a Valencia cuando había hablado tanto de Londres que, preguntando puesto por puesto conseguí unos billetes de ida y vuelta para ese mismo día a un precio decente.

Volviendo al post, como de creatividad anda el juego, y siendo que este blog pretende ser un lugar de viajes he decidido inventarme mi propio viaje allí. ¡Espero que os haya gustado! A mí con toda la información y todas las fotos que he visto para montar el post me han entrado unas ganas tremendas de viajar allí. Y creo que de ir a Turquía, seguro que visitaría todo lo que he escrito aquí.

¡Hasta la próxima! =D 

PD- Las fotos no son mías, las he ido cogiendo para poder montar mi historia.

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17 thoughts on “Viajando a Turquía con ‘Diseños por el mundo’

  1. Tu relato es muy bueno! de verdad que me lo he creído y has conseguido hacerme soñar con este viaje, imaginando a la chica aventurera por las calles de Estambul, durmiendo en un bus y paseando bajo la mezquita azul. Pensé que eras fotógrafa profesional, ya que son buenísimas estas fotos. Una delicia leerte! besos!

    1. ¡Muchas gracias por el comentario, Carmen! Me ha alegrado el día saber que a alguien le ha gustado el relato =D La verdad es que como nunca he estado en Turquía y este es (o pretende ser) un blog de viajes, pues lo único que se me ocurrió fue inventarme yo la historia… Ojalá algún día pueda viajar a Turquía y hacer mi propio reportaje fotográfico. ¡Besos!

    1. ¡Muchas gracias, Carola! En mi viaje imaginario no llegué a probar el famoso Kabak Dolmasi, pero con la receta que pones en el blog seguro que puedo prepararme esa receta en casa 😉

      ¡Nos vemos en el próximo destino, que también promete! =D

  2. ole ole ole!! Me he creído toooodo, no sabía en que consistía el juego y lo has contado taaan bien que me lo he tragado enterito!! Si cuentas así es un viaje imaginario (que, por cierto, es una de mis ideas para una cosilla que quiero hacer para mi blog locuelo) no me quiero imaginar como contarás uno real!! A por ello voy!

    1. Jajajajaja ¡Esa era la idea! XD A mí siempre me han gustado mucho los viajes imaginarios, porque te dan más libertad, aunque los reales nunca dejan de sorprenderte. ¡Si necesitas colaboración para viajar imaginativamente cuenta conmigo! 😉 ¡Suerte y gracias por comentar! =D

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