Con este post ponemos fin al itinerario de un mes por Nueva Zelanda de mochilero. Continuando desde dónde nos encontrábamos en el último post, en Queenstown, visitaremos la región de los fiordos en la costa suroeste de la isla sur. Después, volveremos al norte para visitar los glaciales y la montaña más alta de NZ, el Mt. Cook y finalmente, el lago Tekapo.
Diario de viaje
- (I): Auckland-Hobbiton-Rotorua
- (II): Taupo-Tongariro-Wellington
- (III): Kaikoura-Christchurch-Arthur’s Pass
- (IV): Franz Josef-Wanaka-Queenstown
- (V): Milford Sound-Mt. Cook-Lago Tekapo (Página actual)
Navegando por los fiordos neozelandeses
A estas alturas del viaje estaba ya un poco triste pensando en que apenas me quedaban unos días para tener que dejar Nueva Zelanda, y es que el país me estaba encantando. Una de las zonas que más estaba deseando visitar era el Parque Nacional de los Fiordos, en el suroeste de la isla sur. Para ello, contraté un tour desde Queenstown, que te lleva hasta Milford Sound. La excursión de un día incluye el transporte de ida y vuelta en bus hasta Milford y el crucero por el fiordo. Como está bastante lejos, y se hace un poco pesado el viaje también se incluyen varias paradas.
Tuve la suerte de que un amigo irlandés que hice en el hostel en Franz Josef, y que también se encontraba en Queenstown quería hacer esta excursión y la hicimos juntos. Así se hizo un poco menos pesado el trayecto en bus (unas 4h). Tras salir bastante temprano del centro de Queenstown, pasamos por inmensas llanuras y granjas, con escasa población, hasta llegar a Te Anau. Este pueblo, es el más grande en la zona, y con unos 3000 habitantes, concentra a la mayoría de la gente que verás por esta región.
Se encuentra junto al lago Te Anau, y te recomendaría que si tienes vehículo propio, hagas una parada aquí. Aunque el pueblo en sí no tiene mucho, sirve de base para hacer excursiones por el parque nacional de los fiordos. Por ejemplo, alguna ruta de senderismo que te lleva hasta el lago Manapouri o hacer desde aquí la excursión hasta Milford Sound, para que se haga menos pesado.

Tras media hora para comer algo y estirar las piernas, continuamos la excursión. A partir de aquí la carretera se empieza a acercar a la cordillera alpina y las vistas se van haciendo más espectaculares. La siguiente parada, fue un breve paseo por Eglinton Valley, un anchísimo valle de origen glacial, y los Mirror Lakes. También hicimos una parada rápida de foto en el mirador del Lake Gunn, y en Monkey Creek para observar a los Kea, una especie de loro alpino. Cuidado con estos loros porque roban cosas jaja
Y por fin, llegamos a Milford Sound, dónde embarcamos en el crucero. El barco hace un recorrido por todo el fiordo, pasando primero más pegado al perfil izquierdo hasta casi llegar al océano y luego por el perfil derecho. Lo cierto es, que fue una experiencia única que bien mereció el palizón. No hay muchos países en el mundo en el que puedas navegar por un fiordo, y es espectacular. Aparte de las numerosas cascadas, conseguimos ver una colonia de focas, y nos contaron que según la época del año se pueden ver ballenas, delfines y pingüinos también.
Ya de vuelta en el bus, antes de arrancar las 4h de vuelta hasta Queenstown, el guía preguntó si alguien querría volver hasta Queenstown en helicóptero, ya que es una posibilidad de volver de forma express sobrevolando la impresionante región alpina. Una opción muchísimo más rápida pero también más cara, pero sí tienes el presupuesto te animaría, sin duda.
Aoraki o Mt. Cook (3.764 msnm)
Al día siguiente, me esperaban otras 4h de carretera en bus desde Queenstown. Y es que sobra decir que en Nueva Zelanda las distancias son bastante grandes, y las carreteras aunque están en buen estado son en su mayoría de dos carriles, uno en cada sentido.
Cruzando a través del Valle de Lindis, hicimos una parada para comer en el pequeño pueblo de Omarama, dónde me compré una deliciosa ‘pie’ de ternera estofada. Las ‘pies’ son empanadas típicas del país, y en general de la cocina de origen británico, y que, sin duda, debes probar en NZ. Las hay muy variadas, de carne, verduras, pescado e incluso de vieiras. Además, mucha gente para en este pueblo para observar los Clay Cliffs (unos ‘acantilados’ de arcilla) o relajarse en los Hot Tubs del spa.

Finalmente, llegamos al Lago Pukaki, dónde nos desviamos hacia Aoraki/Mt. Cook. Esta carretera que lleva hasta la aldea, es una de las más fotografiadas del país. Cuidado si piensas hacerte una foto en medio porque pasan bastantes coches.
Me alojé solo una noche en Aoraki/Mt. Cook, en la Haka House. Primero, porque el precio era bastante alto, ya que no hay muchos alojamientos disponibles y segundo, porque no hay mucho que hacer salvo que quieras hacer algunas rutas de senderismo.

La principal que todos los turistas hacen es el Hooker Valley Track. Hay un aparcamiento para dejar el coche al inicio de la ruta, tras pasar el Hermitage Hotel. Desde aquí, un precioso y no muy largo sendero atraviesa el valle hasta llegar al lago glacial con vistas al Monte Cook. El sendero no tiene mucha dificultad, prácticamente no hay desnivel (+/- 100m) y las vistas son increíbles. Además, pasarás por hasta 3 puentes de suspensión, que te harán temblar un poco si tienes vértigo.



Fin de viaje en el Lago Tekapo
Mi última parada en NZ fue en el hermoso Lago Tekapo. A estas alturas estaba ya bastante triste por tener que dejar NZ rumbo al próximo país. Sentía que aún había mucho que me hubiera gustado visitar en la isla Sur como: el Abel Tasman National Park, que te mencioné en otro post, la colonia de pingüinos en Oamaru o la universitaria ciudad de Dunedin.
Aún así, me sentía muy afortunado de haber podido disfrutar y recorrer durante un mes entero todo el país. El lago Tekapo fue un final perfecto, porque me encontré con algunos viajeros que había conocido en el viaje, me bañé en el agua fría del lago y cocinamos una barbacoa en el hostel a la luz de las estrellas. Me volví a alojar por cierto en la Haka House, ya avisé de que aparecerían más veces en este viaje.

Por último añadir que Tekapo es una zona perfecta para observar las estrellas, hay hasta un observatorio. Y es que se encuentra en un inmenso valle sin mucha población alrededor. Tras hacer noche, me tocaba de nuevo bastantes horas de bus de vuelta a Queenstown. En un par de días, saldría mi vuelo desde el aeropuerto de Queenstown a mi próximo destino: Melbourne.
Toca poner fin a esta serie de 5 posts sobre NZ. He intentado dar los máximos consejos y sugerencias posibles basadas en mi experiencia como ‘solo traveller‘ y recorriendo el país en bus. Me sentí muy afortunado de poder visitar este país tan remoto y al que le tenía muchas ganas. Si tienes pensado visitar NZ, te sugiero que te plantees un viaje de al menos 3 semanas. Merece la pena visitar tanto la isla norte como la sur y las distancias son largas por lo que pasarás bastante tiempo en carretera. Aunque los alojamientos y el transporte son caros (ahorrarás un poco si alquilas una camper), no me pareció que la comida fuera excesivamente cara (se pueden encontrar opciones económicas).
¿Has estado en Nueva Zelanda? ¿Recomendarías algún lugar que no haya visitado o tienes algún consejo para el resto de viajeros? Deja un comentario en este post 😉